Sucesos que incomodan: Crítica de la vida nacional, política, noticias y columnas.

Atenco, el fallido operativo de Peña Nieto

 
 
                                                  Documental: Atenco, Romper el cerco
 Este video analiza los sucesos ocurridos en San Salvador Atenco durante los primeros días de Mayo de 2006, y denuncia las violaciones de Derechos Humanos de la población civil por parte de las fuerzas policíacas del Estado de México. El documental desmonta, asimismo, el modo de operar de los medios de comunicación masiva, responsables de crear un ambiente de miedo y de tender un cerco informativo en torno a los hechos que tuvieron lugar en el poblado, en el marco de una situación especialmente delicada: el proceso de sucesión presidencial en México del 2006.
 
                                                   Atenco: Cronica de un pueblo rebelde  
 
                                                         Atenco: Represión de Estado
 
                                            Aristegui: El análisis de San Salvador Atenco 
 
                             Llamado a la memoria: La voz de las victimas de Atenco
 
                                      Testimonio de 18 mujeres agredidas sexualmente:
Caso 1 (19 años)
“Sucede que mi pareja y yo somos detenidos con una grabadora y una cámara fotográfica se nos son arrebatadas, se nos golpea, nos arrestan y nos acuestan, se nos pide el nombre y dirección a golpes de costillas, toletazos en la cabeza, fuera de casa nos arrodillan y nos sacan video y fotografías. Los individuos iban vestidos con un camuflaje blanco y gris y nos encuentran viendo las noticias en una casa al lado derecho de la Casa de la Cultura en la que nos ofrecen resguardo, pues vamos a ciegas, ahogados por el gas lacrimógeno. Esto sucede como a las 7:40 y 8:00 se nos llama “pinches chismosos, hijos de puta” y nos amenazan de muerte a gritos e insultos, me suben la playera para agachar y tapar mi rostro, así comienzan a pellizcarme mis senos e intentan tocar mis glúteos y me rasguñan al hacerme calzón chino, intentan meter sus manos por dentro del pantalón hacia mi vagina, no los dejo, abren mis piernas y me patean la vagina y la cabeza, espalda con el tolete, luego nos suben a un camión y nos enciman unos sobre otros, a mi me dejan hasta abajo, donde me dejan caer muchísimas personas y me dejan sin aire, no podía respirar además que mientras nos aventaban, nos golpeaban así duramos de quince a veinte minutos aproximadamente ya estaba medio ida cuando me gritan y a jalones me sientan, desabrochan el pantalón y desabrochan a jalones mi sostén, jalan mis senos, los lamen y pellizcan, introducen su mano en mi entrepierna y introducen sus dedos, algunos pocos pues no dejaba de moverme, me ponen en cuclillas hacia el asiento, el viaje dura tres o cuatro horas durante este nos contaron muchas veces y nos dan macanazos y a mi todo el camino me llevan con los calzones abajo y al pasar me pellizcan , al llegar nos pasan en fila india y golpean horrible”.
Caso 2 (50 años)
“Me dirigía al trabajo en al calle Manuel González, cuando llegue frente al mercado Belisario Domínguez, me di cuenta que estaban golpeando a los comerciantes, me di vuelta por la Terminal de los autobuses Texcoco-México, para llegar a mi trabajo, la puerta de mi trabajo estaba cerrada, ya no pude entrar y no pude salir de la calle por que estaba cercada de granaderos de ambos lados, estuvimos esperando que se retiraran y no se fueron hasta que nos sacaron en la tarde con gases, a golpes, amenazas y con agresiones de todo tipo, insultos hasta llegar al penal. Me fui a la casa de los comerciantes porque no tenía donde esconderme”.
Caso 3 (52 años)
“El día 4 de mayo, me encontraba en mi casa, en San Salvador Atenco con mi hija … y mi hijo …, mi hija y yo estábamos viendo la televisión y mi hijo estaba lavando la camioneta, cuando escuchamos que rompieron vidrios por donde entró la policía federal y estatal, entre 8:00 y 8:30 am, amenazándome de muerte y entraron armados con toletes y armas, golpeándome en cabeza y cuerpo y dañando objetos que encontraban a su paso. Sacándome de mi casa con las manos esposadas hacia atrás y con la cabeza tapada, aventándome a diferentes vehículos, y en el último, fui despojada de mis pertenencias por los policías, me mordieron en el pecho izquierdo y derecho, me torturaron física y sicológicamente durante el trayecto, me golpearon en cabeza, no pude ver quién porque me traían con la cara y cabeza tapada, si me movía me golpeaban”.
Caso 4 (20 años)
“El día 4 de mayo, me encontroba en mi casa ubicada entre Hidalgo y Florida, en San Salvador Atenco, ya que estaba con mi mamá … y mi hermano … en donde yo y mi mamá estábamos viendo la televisión en un cuarto de arriba, en donde como a las 8:00 u 8.30 a.m. escuchamos que rompieron los vidrios y entraron a mi casa la Policia Federal y Estatal con amenazas de muerte a mi mamá y armados con toletes. En donde me golpearon la cabeza y cuerpo y destruyeron objetos pertenecientes a cuanto pasaba por su camino; me desalojaron de mi casa, en donde me torturaron de manera psicológica y física y me manosearon mi cuerpo y senos, haciéndome robo de celular, anillos, reloj, gargantillas y dinero. Y donde en el transcurso me vinieon golpeando en cabeza, en donde, no pude ver quien fuera, porque me traían con la cebeza agachada y ojos tapados; uno de ellos me dio una patada, logrando lesionar el tobillo del mismo pie con esguince”.
Caso 5 (23 años)
“Fui detenida el 4 de mayo del 2006, en las afueras de San Salvador Atenco por la policía federal preventiva, me golpearon con un escudo para tirarme, y ya en el piso dos policías me golpearon con tolete y puño, después me pusieron de pie y me hicieron correr aunque yo les expresaba que de los golpes recibidos, se me había dormido la pierna derecha, me seguían golpeando y se les unió un tercero que me golpeaba en la espalda con el puño, los otros dos me golpeaban con los toletes, los tres me decían que iban a violarme y a matarme, me hacían preguntas y me golpeaban, amenazaban con desaparecerme y me tocaban mis genitales. Me subieron en un camión, en el cual me acostaron en el piso de este indicándome no moverme, y no hablar, tenía la cabeza cubierta con mi propio suéter desde el momento en que me detuvieron y allí me lo volvieron a acomodar, seguían amenazándome con violarme y matarme, hasta que a golpes y patadas me bajaron de ese camión para subirme en la parte de atrás de una camioneta donde un sujeto me golpeaba las nalgas sin parar con un tolete, mientras yo seguía con la cabeza cubierta y boca abajo; cuando ya no pude soportar los golpes en mis nalgas traté de cubrirme con mis manos y también me las golpearon hasta que las quité, después introdujo su mano por debajo de mi ropa interior y me apretó fuertemente las nalgas, incluso introduciendo sus dedos en mi ano. Después con amenazas de muerte y patadas me bajaron de esa camioneta para subirme en un autobús, en el cual me obligaron a sentarme en el último asiento donde me descubrieron solamente la boca y empezaron a morderme los labios y meterme su lengua en mi boca, al menos cuatro sujetos apretaron mis senos y pellizcaron mis pezones, al menos tres sujetos introdujeron sus dedos muchas veces en mi vagina, mientras me insultaban y golpeaban. De repente empiezan a subir a muchos compañeros y compañeras y yo oía como violaban y golpeaban a todos; nos torturan todo el camino hasta llegar a este penal, donde tengo mucho dolor en las manos, la cadera, el brazo derecho, el vientre y las piernas y no se me da atención médica”.
Caso 6 (18 años)
“Venía de mi trabajo sobre la calle Manuel González, cuando vi el camión donde llevaban a los señores y señoras y me quede parada; ahí me vieron los policías y me dijo uno: ¿qué me ves?, y dijo otro: súbela por pendeja. Me empezaron a pegar y a preguntar dirección, edad, nombre; y tres de ellos me apartaron porque me querían seguir pegando con patadas y toletazos, me empezó a agarrar la cara uno de ellos y me metía los dedos en la boca y en la vagina y me obligó a hacerle sexo oral, me echó su esperma en mi suéter blanco y vino otro policía y lo mismo, me agarro mis pechos y dijo: ésta está bien buena y está amantando, ¿verdad? Puta de perra, me sacaron una foto con los ojos cerrados. Después me obligó a hacerle sexo oral, me echo su esperma en la boca y los escupí en mi suéter, vino un tercero y me hizo lo mismo y me los echo en mi suéter, y me dijo que si quería que me ayudara, tenía que ser su puta por un año e irme a vivir adonde el quisiera, me quitaron mi suéter y no me lo quisieron dar, llegó un cuarto policía, me manoseó en la vagina y los pechos y quería que le hiciera sexo oral y llegó otro y le dijo: ya no, guey, porque ya llegamos; y me empezaron a limpiar el pantalón y las manos y me dieron un cigarro a fumar, pero yo no fumo ni tomo. Y me bajaron con los ojos cerrados en el penal de Santiaguito, Almoloya”.
Caso 7 (23 años)
“El día 3 de mayo me dirigía a San Salvador Atenco, después de enterarme de los actos violentos que se habían presentado en la tarde, en el mismo pueblo; por la noche la gente estaba desorientada, pero se percibía que no ocurrían otros actos de violencia, el día 4 de mayo en la madrugada sonaron las campanas, era falsa alarma de que en Atenco entrarían las fuerzas de la policía. A las seis de la mañana empezaron los actos violentos, San Salvador Atenco era sitiado, había gases lacrimógenos que te hacían vomitar, la gente estaba desarmada, frente al gran armamento de los granaderos. Empezaron a replegar a la gente hasta el centro de la plaza, cuando suena el aviso de ataque la gente que se encontraba en la plaza corrió. Corrí a refugiarme en una casa, en la cual parecía, que todo estaba seguro, cuando al pasar cuarenta minutos, gritando, entraron hombres uniformados gritando que nos pusiéramos contra la pared, con las manos en alto, sin verlos. Empezó un interrogatorio que iba seguido de amenazas y golpes. Nos grababan y nos tomaban fotografías, a los que no les parecía, eran más golpes. A los que traían tatuajes se les amenazaba que se los iban a quitar con navajas. Los golpes siguieron, me golpeaban cada vez que me preguntaban datos generales. Después se escucharon órdenes de sacarnos por la parte trasera que había sido tapada con plásticos blancos, nos sacaron de cinco en cinco, con la cabeza abajo, yo iba con ropa interior en la parte superior de mi cuerpo. Nos dieron órdenes de sentarnos en la banqueta, en donde no podíamos ver a nuestros agresores ni por error, porque eran seguros golpes. Nos despojaron de todo y los golpes continuaban, nos subieron a mi y a la gente que se encontraba ahí a un autobús, a la hora de subirme me estrellaron en la parte posterior del autobús, me agarraron con una mano atrás y de los pechos, los cuales posteriormente me di cuenta que estaban morados, al subirme al autobús los granaderos que me tuvieron a su alcance, me seguían golpeando. Cuando estaba arriba me di cuenta de que había más gente tirada en el pasillo, uno sobre otro, peor que animales, me encimaron y los golpes continuaron, las órdenes cambiaron, nos dijeron que nos colocáramos abajo de los asientos, cerraron las ventanas para que los medios no se percataran que ahí estábamos. El viaje duró más de cinco horas; al llegar a un lugar desconocido, nos bajaron, las amenazas seguían al igual que los golpes. Me tocaron los pechos e introdujeron sus dedos en mi vagina, con risas y amenazas me gritaban que me iban a violar y que iban a matarme al igual que a mi familia porque ya tenían mis datos y entonces sería más fácil localizarlos. Después de ingresar a un parque me enteré que estaba en Almoloya”.
Caso 8 (48 años)
“Al llegar a la camioneta lo primero que hizo el granadero me jalo las cadenas con fuerza, se dio la vuelta y otro me bajo, agachándome la cabeza cubriéndomela con un gabán y los otros granaderos me daban de patadas, caminamos una gran distancia, llegamos a una camioneta pick up y me arrojaron como costal sobre las demás que venían, no caí bien por lo que me dieron de toletazos, sentía que me ahogaba porque nos encimaban y nos encimaban a mucha gente que subían y pesaban mucho. La camioneta se tardo un buen rato ahí y después arranco hacia un camión, al llegar al camión nuevamente me sometieron con la cabeza agachada para subirme al camión, me gritaban, me insultaban, me apresuraban, querían que caminara encima de los que ya estaban encimados pero como no podía hacerlo, dos granaderos me empezaron a jalara mis trenzas, me empezaban a preguntar mi edad y me insultaron diciéndome que ya estaba “pinche vieja para andar en este desmadre ”, que iban a matar como perro y me amenazaban con cortarme la cabeza, muchas veces me repitieron eso, me arrastraban de mis trenzas por encima de toda la gente hasta llevarme hasta la puerta trasera del camión. Me di cuenta que había muchos heridos y ensangrentados pero terrible pidiendo que se quitaran gente de encima porque sentían que se iban a morir. Ya cuando llegamos al penal me bajaron con la cabeza agachada, por que los medios estaban presentes y no querían que se les vieran las caras. Al entrara al penal me empezaron a cuestionar, me quitaron mi celular y lo tiraron a la basura”.
Caso 9 (37 años)
“Íbamos pasando por la calle cuando vimos mucho movimiento y nos espantamos, luego nos metimos a una casa para que no nos pegaran, pero ni aun así nos salvamos, entraron por nosotras y nos bajaron a puros golpes y patadas y diciéndonos: perras putas, ahora sí las vamos a matar. En el transcurso del camino nos seguían pegando, en el trancurso del camino hasta llegar al Moloyita”.
Caso 10 (28 años)
“El día 03 de mayo del 2006 siendo las 07:30 am, cuando los municipales estaban golpeando brutalmente a hombres y mujeres, nos acorralaron, yo entro a mi casa cuando los granaderos ya estaban cerrando toda la calle, ya nadie pudo pasar, ahí estuvieron varias horas, cuando entraron a la casa sin permiso, policías estatales y granaderos allanaron la casa golpeando sin piedad a todas las personas, a mi y a mi familia la golpearon, la torturaron. Al salir del cuarto donde estábamos policías me golpearon, me descalabraron e hicieron una valla de ambos lados y al ir hacia el carro de la policía estatal iban golpeando sin piedad, al subir me manosearon todo mi cuerpo, yo con las manos en la nuca sin poder defenderme, me sentaron y no podía voltear, por que si lo hacíamos nos daban un toletazo; en el transcurso del camino se escuchaban gritos de mujeres diciendo: ya déjenme por favor, ya suéltenme y llegaba un aroma muy raro, se estaban drogando y eso les daba más valor, a una le hicieron sexo oral, al llegar al penal todavía nos golpearon, a mi me agarraron de los cabellos fuertemente y con brutalidad”.
Caso 11 (39 años)
“Siendo de las 7 a las 7:30 am aproximadamente del 4 de mayo del 2006 salgo de mi domicilio a comprar. De los ejidos de San Salvador Atenco, que colinda con el pueblo de Zapotlan, Atenco al pasar por el centro por que iba yo a casa de mi mama, me detuvo la PFP, me jalaron de los cabellos, me arrastraron y me agacharon, dos mas me toman de los brazos no se cuantos me golpean brutalmente, me ofenden, me dice: Hija de la chingada, culera te vamos a matar, sin motivo me llevan corriendo, casi me asfixio por los gases lacrimógenos que ellos lanzaron al llegar a la calle nacional. Frente a la telesecundaria tienen una camioneta tipo pick up, me toman del pantalón y los cabellos, me aventaron a la camioneta y al lado mío a otra mujer en las mismas condiciones, me robaron mis pertenencias como celular, una cartera, una tarjeta de crédito que asciende a $10,000 pesos, una tarjeta de debito que tenia $2,000 pesos, 400 en efectivo, llaves y credencial de elector. Me amenazaron de muerte, llegan con mas gente y la enciman como animales sobre las dos mujeres que ya estábamos en el fondo. Nos trasladan a otro lugar, nos meten a un camión y nos llevan al centro de readaptación de almoloya. En el transcurso me quitaron los zapatos, me torturaron física y psicológicamente y al llegar al penal nos fichan toman de frente y lateral y nos toman las huellas digitales. No tenemos atención medica necesaria. Castigo a quien resulte responsable. Me encuentro llena de indignación e impotencia”.
Caso 12 (27 años)
“Fui detenida en una casa particular en San Salvador Atenco, allanada por al Policía Federal Preventiva, me despojaron de todas mis pertenencias y dinero, me obligaron a hincarme de frente a la pared con las manos en la nuca, golpeaban mi cabeza con el tolete, me levantaron y frente a una cámara me cuestionaron mi filiación política, mi dirección, mi nombre y el nombre de mis familiares directos. Posteriormente fui sacada del domicilio y sentada en la banqueta, había mucha gente más alrededor mío, yo tenía cubierta la cabeza y cara con mi sueter, me golpearon en repetidas ocasiones en la cabeza con toletes y patadas en los glúteos y espalda, me provocaron una herida en la cabeza de seis centímetros. Instantes después me hicieron caminar por dos hileras de policías que escoltaban el autobús en el cual nos trasladarían, me subieron a golpes al autobús y adentro había una gran cantidad de personas esposadas y con la cabeza cubierta, apilados unos sobre otros, me colocaron encima de la pila y después me arrastraron hacia el asiento trasero, ahí un policía metió su mano dentro de mi blusa y desgarró mi brassier, enseguida metió su mano dentro del pantalón y desgarró mi calzón. Yo me encontraba boca abajo, con el rostro cubierto, bajaron mi pantalón hasta los tobillos y mi blusa hasta la cabeza, golpearon con fuerza mis glúteos, gritándome que me violarían y matarían, después un policía me gritó que le dijera “vaquero” y golpeó con más violencia mis glúteos, pero ahora con su tolete solo paró hasta que escuchó lo que pedía. Enseguida me penetró con sus dedos la vagina y apretó con fuerza mis senos, después pellizcó con mucha violencia mis pezones, invitó a otro policía a hacer lo mismo mientras seguían golpeándome, después invitaron a una tercera persona a la cual le llamaron jefe, este último me penetró con un objeto y amenazaron con violarme (coito), me pusieron a la altura del pene de uno de ellos y él se restregó en mis glúteos mientras los otros dos policías lo animaban a penetrarme con su pene, pero no lo hicieron, me golpearon en los senos en repetidas ocasiones y golpearon mi estómago mientras besaban mi boca, como yo me resistía, los golpes eran para que yo abriera la boca y el policía pudiera meter su lengua en mi boca. Viajé todo el trayecto desnuda encima de dos personas más y sobre mi espalda y cabeza viajó un policía sentado. Hasta que llegamos al penal me permitieron vestirme y fui bajada del camión”.
Caso 13 (22 años)
“Me detuvieron el 4 de mayo del 2006 en la carretera sobre San Salvador Atenco, al ser detenida fui golpeada por los granaderos, me subieron a una camioneta donde continuaron golpeándome y me llevaron a un cuarto, donde había mucha más gente golpeada y desangrándose, ahí, nos golpearon con los toletes, macanas, etc., en la cabeza, costillas, piernas, etc. Nos condujeron a un camión de la Policía Estatal donde ahí nos amontonaron golpeándonos, al quedar arriba por ser la última me dieron un puñetazo en la nariz y me abofetearon, constantemente hasta hacerme sangrar, al punto de quedar inconciente; al verme agachada me introdujeron los dedos en la vagina hasta cansarse y me tiré a un asiento en el que me refugié y no pudieron continuar, nos trajeron alrededor de cuatro horas de rodillas, agachados, golpeados con las manos a la espalda, sin poder movernos, tocándome los pechos y mordiéndolos, etc. Llegamos al penal donde nos colocaron en la pared, golpeándonos a todos, violando a un compañero, me amenazaron de muerte con un cuchillo en la espalda, después intentaron violarme sin tener éxito debido a los medios de comunicación”.
Caso 14 (18 años)
“Fue en San Salvador Atenco entre las 7:00 y 9:00 am, vamos pasando mi tía y yo por el poblado, cuando vimos la trifulca o los acontecimientos, en el cual al ver lo que pasaba nos resguardamos en una casa, en la cual realizaron allanamiento de morada, pero también nos arrojaron dos bombas de gas lacrimógeno para que nos sacaran o nos saliéramos, pero no respondimos. Después alzaron la malla de la casa, nos sacaron a golpes e insultos, nos aventaron a una camioneta como viles animales, nos siguieron golpeando cuando nos trasladaron de el lugar donde nos agarraron hacia el camión, en el cual nos siguieron golpeado al bajarnos de la camioneta y subirnos al camión, nos venían ofendiendo, incluso uno de los comandantes dijo: que si alguien se movía le dispararan a matar, después de un rato subió otro comandante y dio la orden de que si alguno se movía le pegaran con el tolete, a mí me golpearon en los brazos, durante el recorrido los granaderos nos golpearon y al llegar al penal nos amenazaron de muerte, nos siguieron golpeando hasta que nos metieron dentro del penal”.
Caso 15 (50 años)
“Me vienen jalándome de los cabellos y dándome patadas en las piernas, en el transcurso del recorrido gritaron, vayan, y me empezaron a gritar: perra, te vamos a matar y pegar con toletes, patadas y trancazos, varios de los granaderos; y a decirme que yo les iba a pagar las muertes de sus compañeros. De pronto gritaron: hay cámaras, y me inclinaron la cabeza y me hicieron caminar muy rápido, por lo que me caí en varias ocasiones y me golpearon en el suelo. Llegamos a un lugar y a punta de golpes me subieron a una camioneta, como de redilas de metal; a empujones y golpes, subieron a otra mujer y comentaron que se las iban a pagar esas perras, que nos iban a meter el palo por atrás, me quitaron los zapatos, calcetines y me empezaron a bajar el pantalón, en esos momentos llegó otro (ilegible) con más detenidos y nos dejaron. Posteriormente, nos apilaron encima, avanzó la camioneta y nos llevó a otro lugar subiéndonos a otro camión, todo el tiempo con golpes y agachándonos la cabeza, al subir nos empezaron a preguntar nombre, alzándonos de los cabellos y a toletazos. Avanzó el camión y todo el tiempo nos estuvieron torturando física y psicológicamente, además, tenían a dos chicas al frente que las estaban acosando sexualmente y manoseándolas y cuando ellas decían que las dejaran, les pegaban y si nosotros intentábamos alzar la cabeza, nos pegaban y nos decían que nos iban a matar y a nuestras familias también. Cuando llegamos, nos bajaron a golpes y en los pasillos de la entrada del CERESO, me azotaban la cabeza contra la pared y me pateaban hasta llegar a un cuarto donde nos revisaron dejándonos de golpear; ahí quitándome mis llaves y mi chamarra, posteriormente, me dejaron descalza sin taparme, incomunicada hasta el día 5 a las 8:00 a.m. No me leyeron mis derechos ni de que se me acusaba, y me trajeron a un CERESO sin ninguna averiguación previa”.
Caso 16 (22 años)
“La mañana del 4 de mayo del 2006, salíamos de un hotel cuatro personas, cuando nos percatamos de que ya se había detenido el ataque de los granaderos contra los habitantes de San Salvador Atenco y personas ajenas al lugar. Estando en la calle nos abordan un grupo de granaderos a preguntarnos de dónde éramos y qué hacíamos ahí, no se nos permitió contestar e inmediatamente nos agraden verbalmente y nos empiezan a empujar. Entre esas personas iba una extranjera de origen alemán, fotógrafa, se nos sube a una patrulla estatal a …, la alemana y a mí, de las otras dos personas no me percaté dónde las subieron. A … y a mí nos suben encima de otras personas ensangrentadas, malheridas y aun así nos golpean en la cabeza, jalones de cabello. A mí, subiéndome a la camioneta, un granadero me insultaba, me decía puta e introdujo su mano en mi pantalón para romperme el calzón y tocarme las nalgas, en ese mismo instante me alza mi sudadera y me rompe el brassier con toda saña para apretarme los senos y pozones, todo el tiempo en esa patrulla era con miedo, golpes en mi cabeza, espalda, me jalaban del cabello y me torturaban sicológicamente con la cabeza hacia abajo para no mirarles la cara. Al bajarnos de la patrulla para trasladarnos al camión, fue con la misma salvajez y como no podíamos bajarnos por los golpes, porque íbamos aplastados, nos bajaban ellos doblándonos los brazos y empujándonos, golpeándonos con puños y sus macanas, ahí me golpea en la mejilla. Al subirme un granadero me agarra por detrás y mete su asquerosa mano por mi pantalón para tocarme la vagina y tocarme con sus dedos, nos suben y de nuevo encima de personas desangrándose.
Nuevamente amenazas de muerte y golpes al que levantara la cabeza o se quejara o moviera y si traían heridas ahí te golpeaban con más saña. Las mujeres uniformadas, granaderas, se ensañaban con nosotras y ellas, más nos insultaban y golpeaban. Tardamos como cuatro horas en ese camión en la misma posición, con la cabeza agachada, espalda encorvada en los asientos. Al llegar aquí hicieron que pusiéramos las manos en la nuca y con la cara cubierta con nuestras ropas. Al bajar nos empujan y nos agarran con los brazos doblados por ellos mismos y la cabeza hacia abajo, sentimos más miedo, preguntan nuestros nombres, nos insultan, pasamos a revisión las mujeres y hombres. La mujer que me revisa hace que me quite la ropa y le de mis pertenencias, diciéndome que esas cosas se irían a la basura”.
Caso 17 (39 años)
“El día 4 de mayo del año en curso, saliendo de mi domicilio dirigiéndome a casa de un familiar en la calle … del poblado de San Francisco Acuexcomac; me agarran unos granaderos, golpeándome en la cabeza, agachándomela ya ensangrentada; me hace correr entre los camiones y a cierta distancia me entrega con otras mujeres, no sé de qué agrupación, me continúan pegando y haciéndome correr. Al llegar a un camión me tira al suelo y sigue golpeándome, me quitan reloj y celular. Después de un rato me bajan y me pasan a una camioneta, en la cual soy brutalmente golpeada en las nalgas y yo, al querer cubrírmelas con las manos, también me las golpearon y me decían que las quitara golpeándomelas. Después de un rato, me volvieron a bajar, subiéndome a otro camión, me echaron al asiento de hasta atrás, junto con otra mujer, ahí seguía ensangrentada y me dijeron que me pusiera la sudadera como toalla; me arrancaron los botones de mi blusa y me apretaron los senos, pellizcándome los pezones y jalándomelos fuertemente; me siguieron pegando en la cabeza para mantenerme agachada hasta llegar a este lugar desconocido para mi”.
Caso 18 (29 años)
“Policías Estatales, Municipales y granaderos nos cerraron las calles y ya no nos dejaron salir, solamente como en ocho horas. Y cuando entraron a mi casa echaron gas lacrimógeno, me sacaron a golpes, a maldiciones, me pegaron en mi cabeza, en mis glúteos y en mis tobillos, patadas con toletazos. Todos fuimos golpeados, mi familia también fue golpeada brutalmente en mi propia casa. Quebrando vidrios, golpeándonos en la cara. Pedimos justicia a todas y cada una de las personas que fuimos golpeadas. A los altos mandos que los castiguen porque nunca se olvidará todo lo que nos hicieron”.

• Cartones •


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s